Kung-Fu Master

Pocos videojuegos de nuestra infancia, que tan grandes ratos nos han hecho pasar, pueden hoy en día aguantar el paso del tiempo y aguantar el tipo en la forma que lo hace Kung-Fu Master, pues es de esos juegos que a pesar de los años pueden mantenerte enganchado casi como el primer día.

No voy a comentar nada sobre la versión arcade, que es más que sobresaliente, personalmente y por lo que me tocó en mi época moza sólo disfruté de una espectacular conversión para Amstrad CPC, que posee las mismas virtudes que la versión original con el añadido de correr en uno de los clásicos ordenadores personales de 8 bits.

La historia es un calco a la máquina arcade (cosa lógica por otra parte). Nos metemos en la piel de Thomas, un joven maestro de Kung-Fu que debe arriesgar todo (incluyendo su vida) por salvar a su novia Silvia. secuestrada por un grupo de matones. Sí, es cierto, no es un gran argumento, pero es el más tipo para cualquier juego de este estilo y también para cualquier película hollywoodiense de acción, así que no se le puede pedir más.

Para ello deberemos recorrer las 5 plantas del llamado templo del diablo, aunque se parezcan más a las plantas de un restaurante chino cualquiera. En cada planta nos espera una horda de enemigos decididos a patearnos el culo a la mínima que nos descuidemos, y lo digo de forma literal. Los enemigos no era muy variados que digamos, los típico karatecas, enanos saltarines y lanzadores de cuchillos, aderezados con trampas chinas, jarrones que contienen serpientes, dragones que salen de bolas de papel, insectos del tamaño de la cabeza de Thomas. Al final de cada nivel y un jefe, que ponía a examen nuestra supuesta maestría en el Kung-Fu, ¡y de que manera!.

Lo mejor de la conversión para CPC es el alto nivel gráfico que mantiene con la máquina original, además de no perder ni un ápice de la fluidez y agilidad de un título tremendamente adictivo. Su nivel de dificultad no es tan elevado como el de la máquina arcade, pero ni mucho menos es fácil acabar con el karateca que nos espera en la quinta planta y que se interpone entre nosotros y nuestra novia, nos hará sudar de lo lindo intentando buscar la forma de encontrar un hueco en su infernal defensa, para patearle el culo de lo lindo.

Sonoramente no es de lo mejor que se pueda encontrar en CPC en esa época y quizás sea la mayor diferencia con respecto a la original máquina arcade, sin embargo para nada hace desmerecer a uno de esos clácicos que aún hoy en día nos pueden dejar anclados delante de nuestro ordenador, aunque sea a través de un emulador arcade. ¡Ah, se me olvidaba!, por si no fuera poca la diversión que podemos encontrar en Kung-Fu Master, nos queda también la agradable sensación de haber jugado al padre de los Beat ‘em up.

Puntuación: 8

Ficha técnica

  • Desarrollador: Irem
  • Distribuidor: Irem, Data East
  • Fecha de salida: Diciembre de 1984 (arcade), 1984 (Apple II, Commodore 64, NES, Spectrum), 1987 (Amstrad CPC, Atari 2600), 1989 (Atari 7800).
  • Versión comentada: Amstrad CPC.

Capturas versión CPC

Pantalla durante la carga Salimos del ascensor ¡Patada alta! El gigantón, jefe de la tercera fase

Fuente: http://www.nacionarcade.net
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